La industria del aguacate: competir menos, colaborar mejor

Durante años, la industria global del aguacate ha sido analizada —y muchas veces juzgada— desde la lógica de la competencia entre orígenes: qué país entra primero a los mercados, quién produce a menor costo o quién gana participación. Sin embargo, aunque comprensible, esta mirada resulta cada vez más insuficiente para enfrentar los desafíos reales del negocio.

Hoy el aguacate ya no es solo una fruta. Es una categoría global, con consumidores más informados y exigentes, mercados profundamente interconectados y cadenas de suministro que dependen mucho más de la coordinación que de la rivalidad.

En este contexto surge una pregunta clave:
¿qué pasaría si los países productores y los distintos eslabones de la cadena dejaran de mirarse como competidores directos y comenzaran a actuar como socios estratégicos de una misma industria?

La experiencia demuestra que las industrias más sólidas no se construyen únicamente desde la eficiencia individual, sino desde la colaboración organizada. Productores alineados en estándares de calidad, exportadores coordinados en ventanas comerciales, importadores comprometidos con programas de largo plazo y servicios que acompañan esa visión. Cuando esto ocurre dentro de un país, se generan industrias más estables y previsibles; cuando ocurre entre países, se crean ecosistemas globales resilientes.

El aguacate tiene una ventaja estructural única: sus orígenes no se superponen completamente, sino que se complementan. Chile, Perú, México, Colombia, Sudáfrica, Kenia, Israel o España no compiten todos al mismo tiempo; se relevan, se apoyan y pueden aprender unos de otros. Compartir información de mercado, mejoras en postcosecha, aprendizajes logísticos y visiones de largo plazo no debilita a la industria: la fortalece.

Más que una carrera por colocar mayores volúmenes en el corto plazo, la verdadera oportunidad está en desarrollar la categoría, proteger su reputación, asegurar una calidad consistente y construir confianza con los mercados de destino. Esa confianza no se improvisa: se diseña, se coordina y se sostiene en el tiempo.

Ejemplos de este enfoque ya existen. Organizaciones como el Hass Avocado Board, la World Avocado Organization, ProHass, el Comité de Paltas de Chile o APEAM, entre otras asociaciones, muestran cómo la colaboración estructurada puede fortalecer a toda la industria. En esa misma línea, AvoBook nace para aportar a esta conversación: ir más allá del dato puntual y abrir un espacio de análisis estratégico donde la colaboración deje de ser un concepto abstracto y se transforme en una herramienta concreta de creación de valor compartido.

Sin embargo, el desafío no es conceptual, sino estratégico. La industria del aguacate no enfrenta hoy un problema de demanda, sino de coordinación. Para sus líderes, el verdadero reto ya no es producir más, sino decidir mejor: con quién colaborar, bajo qué reglas y con qué horizonte de plazo. La pregunta que queda abierta es si la industria será capaz de transformar el discurso de la colaboración en modelos concretos que fortalezcan su competitividad colectiva.

Porque si la industria del aguacate quiere seguir creciendo de manera sana, sostenible y rentable, el camino no pasa por competir menos, sino por colaborar mejor.

Pedro Hevia
CEO & Founder Puro Connection
pedro.hevia@puro.farm
Chile